Se trata de una gran éxito del año 1996 con continuas reediciones. Es un historia relativamente breve (125 páginas) y de marcado carácter poético y evocador.
Hervé Joncour es un hombre que vive la vida en tercera persona, la ve pasar sin involucrarse en ella. Está casado, tiene su profesión, su mujer y una acomodada vida burguesa, pero pasan los días sin que saboree en su plenitud lo que es vivir.
Por medio de un emprendedor personaje, viaja a Japón para comprar huevos de gusano de seda, ya que en el resto del mundo conocido era imposible a causa de enfermedades. Japón en aquellos momentos (década de 1860) era un país impenetrable para los extranjeros y al borde de la guerra civil. Hervé viaja varias veces en interminables travesías, jugándose la vida en cada viaje y logrando prosperidad para sus ciudadanos con los huevos de gusanos de seda que compraba.
Un jefe local es quien le proporciona los huevos, en su remota aldea conoce a una muchacha de rasgos no orientales, no intercambia ni una palabra con ella, únicamente las miradas son las que hablan. Con cada viaje, el amor y la inquietud hacia esa joven van aumentando hasta convertirse en obsesión. Nuestro protagonista únicamente tiene pensamientos para aquello lejano e imposible, olvidando quizás, que el verdadero amor, el que llena día a día, lo tiene más cerca de lo que jamás había imaginado...
Hay una película basada en la novela de hace un par de años, no se pueden comparar porque son formatos diferentes. Hay gente que busca en una película lo mismo que le ha proporcionado el libro, y éso es absolutamente imposible, ¿no?.